Prejuzgar es literalmente ‘juzgar de antemano’, por tanto un prejuicio es un juicio sin el conocimiento necesario, es decir, no fundamentado.
Los prejuicios hacen que de manera inconsciente se distorsione la percepción, llevándonos a percibir la realidad y, en especial, a las personas como previamente pensamos que son, en lugar de verlas tal y como se están mostrando. Es decir, los prejuicios son una especie de etiqueta negativa (estereotipo) que ponemos a determinados grupos de personas y que nos llevan a tratar y ver de esa manera a las personas de ese grupo (las vemos y tratamos como creemos que son).
Por eso los prejuicios dan lugar a actitudes hostiles y cerradas (en ocasiones también violentas) hacia las personas que pertenecen a un grupo, por el simple hecho de pertenecer a dicho grupo, ya que se cree que tienen las características que se dan a todo el grupo.
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